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Causas de los TCA


Los TCA no tienen una única causa, sino que son varios los factores que tienen que darse para que una persona desarrolle este tipo de trastornos. Así, considerando los TCA como el producto final de un conjunto de fuerzas que interactúan, se han dividido los factores que promueven su desarrollo en factores predisponentes, factores precipitantes y factores mantenedores.


Factores predisponentes

Engloban aquellas variables que, si están presentes, hacen más probable la aparición de un TCA. Aquí encontramos variables sociales, familiares y personales.

Vivir en un contexto social donde se valora tanto la delgadez hace que nos fijemos en ella y le demos cierta importancia, más aún si se asocia de manera arbitraria, es decir, sin una relación real, a ciertos aspectos positivos muy valorados socialmente (éxito, belleza, salud, felicidad, juventud, admiración, fuerza de voluntad,…).

Por otro lado, la familia es el primer lugar donde aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Este aprendizaje se produce a través de las sensaciones, tanto externas como internas, que recibimos de nuestro cuerpo y de la interpretación que hacemos de ellas. Percibir nuestro cuerpo nos ayuda a discriminar diferentes sensaciones, emociones y pensamientos. Si por algún motivo esta escucha corporal queda bloqueada el proceso de aprendizaje y adaptación quedará también bloqueado, dificultándose el desarrollo de la autonomía y de un criterio propio. En este sentido, un estilo familiar sobreprotector o extremadamente distante puede favorecer este bloqueo.

Si unos padres responden de manera sobreprotectora a las necesidades de su hija/o proporcionándole aquello que necesita antes de que le dé tiempo a reconocer las sensaciones asociadas con el malestar, no tendrá conciencia de ellas, no creará una conciencia interoceptiva ni un criterio propio que guíen sus pensamientos y acciones, y antepondrá el criterio externo al suyo a la hora de manejar cualquier situación.

Asimismo, si unos padres, con la intención de favorecer la autonomía de su hija/o, dejan que exprese el malestar e intente valerse por sí misma/o, retrasando demasiado la atención de sus necesidades, es probable que le transmitan sin saberlo que hay que ignorar las señales que le llegan del interior, impidiendo la creación de un criterio propio, lo que hará que busque en el exterior los criterios necesarios para paliar las deficiencias de autorregulación internas.

En el exterior encontrará los valores estéticos corporales con su promesa de una vida mejor, cerrándose el círculo para la posible aparición de un TCA.

Todos estos factores se sumaran y darán lugar a la aparición de un TCA si también existen ciertas características personales que ayudarán a absorber los valores sociales y culturales. En este sentido, sin olvidar la influencia de factores biológicos y genéticos, personas introvertidas, perfeccionistas, impulsivas e inestables, con baja autoestima, entre los 13 y los 20 años, de sexo femenino, con ligero sobrepeso u obesas, que presenten algún trastorno afectivo (depresión) o ansioso tendrán más predisposición para absorber los mensajes de delgadez transmitidos por la sociedad.


Factores precipitantes

Generalmente, un TCA suele comenzar en el contexto de un cambio. Cualquier situación que signifique un cambio en nuestra vida y sea vivido como algo que nos supera puede favorecer el desarrollo de un TCA. Algunos ejemplos son: cambios corporales, separaciones emocionales y pérdidas, conflictos familiares, incrementos de peso, críticas sobre el cuerpo, contactos sexuales, cambio de colegio, cambio de residencia,…

Todas las situaciones que vivimos nos afectan. Es frecuente que las situaciones difíciles provoquen, entre otras cosas, una disminución del apetito o, por el contrario, un aumento desmesurado de éste. Si nos quedamos ahí y no hacemos algo para afrontar la situación, esta relación con la comida se puede convertir en nuestro modo de afrontar los problemas.

Así, ante situaciones difíciles, podremos reaccionar comiendo de manera descontrolada o restringiendo los alimentos. En ambos casos, la comida se convierte en un refugio que ayuda a desconectar de la situación que nos afecta y de las sensaciones desagradables que nos produce, además de ayudarnos a obtener cierto grado de control sobre la situación y obtener algo de placer.


Factores mantenedores

Representan todas las consecuencias físicas, psicológicas y sociales que favorecen que los síntomas se mantengan. El reconocimiento que recibimos de los demás por perder peso, la sensación de alivio que se obtiene al refugiarse en la comida, la desconexión que se produce de la emociones y de las sensaciones corporales, la obtención de placer y la gratificación inmediata que produce el comer, la sensación de control que se produce sobre las situaciones que nos afectan sin la necesidad de afrontarlas, el desarrollo de pensamientos que mantienen este tipo de conductas,… Todo esto hará que sigamos manejando las situaciones difíciles de este modo.

Resumiendo brevemente, una persona con determinadas características personales que viva en un contexto social determinado y que no haya desarrollado un criterio propio y cierto grado de autonomía, sin haber aprendido tampoco a manejar emociones y situaciones complejas, tiene posibilidades de desarrollar un TCA en un futuro.

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